SIEMPRE HABRA BULLDOGS

Se dice que contemplar un Bulldog remedia los peores casos de melancolía: el vivir con uno de ellos la evita. Tener un Bulldog en casa es una experiencia confortadora tanto cuando empuja con su gran cabeza bajo tu mano para que le acaricies como cuando ronca tranquilamente tendido a tus pies, aparentemente fuera de este mundo, pero mucho mas allá de adonde llega tu propia satisfacción.
Aun siendo un Bulldog, necesita un ambiente humano a su alrededor.
Así como las perlas pierden su lustre cuando no se usan, así el Bulldog languidece si le falta una estrecha relación humana. El Bulldog nunca prospera en perreras profesionales muy grandes en las que otras razas se crían con éxito.
Si se pretende dedicarse al Bulldog en gran escala, tan pronto como lleguen a haber tantos que no puedan tener individualmente un contacto personal, ser conocidos y acariciados, jugar con ellos y hablarles, parece que se marchitan y languidecen. Cualquiera que sea el correcto cuidado en una perrera, no mejora la condición de compañero que es el factor que conservo la raza a través de los años de escasez cundo los obreros británicos con sus miserables viviendas y su alimentación inadecuada amaban a sus perros y estos fueron sus compañeros inseparables.
Se ha dicho que este es el perro perfecto para los niños, pues es afectuoso, manso, buen guardián, no creando problemas, y es paciente cualquiera que sea la rudeza del juego o un maltrato no intencionado.


Se cuenta la historia de una madre que dejo a un niño pequeño con el Bulldog familiar, y del silencio reinante sospecho que algo no iba bien: cautelosamente se acerco de puntillas a la puerta abierta y vio horrorizada que bebe había encontrado un alfiletero y estaba clavando un alfiler detrás de otro en el animal. Ese martirizado animal, capaz de derribar a su verdugo y marcharse, todo lo que hizo fue girar sus ojos como diciendo “Mira lo que tengo que aguantar de tu criatura”.
 El Bulldog esta también indicado como compañía para personas de edad madura, ya que esta raza requiere comparativamente pocos cuidados y poco ejercicio, y es amble, afectuoso y paciente. Hay quien dice que el Bulldog es un perro para hombres por su vigor y jactancia, y otros dicen que es para mujeres por su amor a la casa. Ha figurado como mascota de muchos colegios y universidades inglesas y es sabido que la “Marine Corps” siente debilidad hacia esta raza.

Uno de estos perros sirvió durante varios años como tripulante de guardacostas de patrulla en el Atlántico Norte, siendo este el primer Bulldog que sentó sus garras en Groenlandia, para terror de los nativos, los que cuando se marcho se habían aficionado tanto a el que lo representaron en un medalla de plata como recuerdo de su estimación.
Siendo el compañero perfecto tanto para gente mayor como para jóvenes no hay razón alguna para privar a nadie de la compañía de un Bulldog. Por lo tanto podemos considerar nuestro perro como un compañero polifacético, para hombres y mujeres de cualquier edad, en casi todos los climas y ciertamente de cualquier escala social y cualquier genero de vida.

...”TIENE BELLEZA SIN VANIDAD, FUERZA SIN ALTANERIA, CORAJE SIN FEROCIDAD Y TODAS LAS VIRTUDES DEL HOMBRE SIN SUS VICIOS”.

                                                                      Lord Byron a su querido perro Boatswain
                                                 



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